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En Barcelona, el 8 y 9 de Junio del año que España pasó a cuartos en unos agónicos penaltis, gracias a un venturoso estertor de Mendieta. Estuvimos las de Vizcaya, Granada, Vigo, Valencia, Barcelona y la que me honro en desafinar. Como esto aún no se sabía, el Aula Vocal San Ivo afrontó la “trobada” de forma alegre y relajada, fiada en su experiencia y en el trabajo, siempre consciente, serio, profesional y selectivo que Isabel, la Seño, había programado y ejecutado con cierto rigor (nunca prusiano), dado el poco tiempo que quedaba desde la anterior de Bilbao. Salida el día 7 en vez del café, desde Paraninfo norte, en el alda de Autobuses Brosed, que se atrevía por vez primera a enfrentarse al porte de una coral, comparable a la bicha del mismo nombre, bien entendido que a los solos efectos de la aceptación y acatamiento del reglamento de viajeros por carretera. Y es que si resulta que uno no puede levantarse del asiento salvo en caso de necesidad perentoria, somos como se sabe los mas necesitados del mundo mundial y, todos los alzamientos (bandeja, vidrio o a esbocarrar) son absolutamente indispensables, no como otros. Habrá que esperar a ver si mantiene el ofrecimiento en próximas singladuras, pues una cosa por otra, parece ser que a chumaker le hizo bastante gracia la particular peña de la comedia que amenizó la ruta. Alojamiento en el Hotel Putxet Park, (o Putget, según callejero), que por si alguien quiere preguntar, no se pronuncia putxet ni putget, sino puchet. Aireado y próximo al Tibidabo, tan recogidico que ni el autobús tenía sitio para pasar por las calles de acceso. Tan singular que no llegaba el ascensor al sexto, donde preferentemente nos alojaron a los maños, dado que resulta notorio que tienen buenas garras de tanto bailar la jota. Lo del nombre no le va mal si se traduce puchero. No hay mal que por bien no venga, ya que en tal piso se encontraba el restaurante que nos adjudicaron, en una terraza acristalada que permitía una amplia vista de la ciutat. De parte del Col-legi de Barcelona, un pequeño detalle en las habitaciones: carpeta con carta de bienvenida, folletos, plano y como no, un CD del concierto de su Coral con temas de Nadal (no, nada que ver con el que se pone delante de Casillas). Parece norma de obligado cumplimiento tener grabado un CD para ofrecerlo a los compañeros de los encuentros, así que sirva el apunte para que vayamos pensando en incluir una partida ad hoc en los presupuestos venideros, simplemente para no ser menos y salir del paso, con el espíritu espartano de los últimos apretones de cinto, o poniendo el listón a medida, acordes con el grado de sonido y técnica que corresponde al mérito de nuestra coral, es decir comilfó, aunque no se comprometa un par de semanas a la Deutsche Grammophon en la mismísima Hamburgo. Que si solo billancicos, que con otro de profanas, que además uno de jotas duras, según se pida. Y si se quiere romper, se hace un esfuerzo y montamos un video-clip, que material y sandunga sobran (vid. compays de Silos). Cena conjunta con las demás corales en El Puma. Saludos, besos, abrazos, reencuentro, novedades. Buffet lliure. La verdad es que muy bien, a pesar de ser tantos. Lamentamos profundamente la pérdida en el fragor de la noche, de la especial panderetina de nuestro señalado barítono J. L. Arrue. Que aproveche a su nuevo dueño como la misma merece y que le transmita algo del mágico cascabeleo que le apegó el anterior. El 9 por la mañana vimos que tocaba agua aquel día en Barcelona. Como está al lado mismo del mar, los de secano creíamos que allí no llovía, por no hacer falta. Pues nó. Si cae por Monegrillo el agua que escurrimos aquel día, ya hubieran cogido menuda cosecha de arroz. Ensayo general en el salón de actos del Colegio de Barcelona. La parte noble del mismo es verdaderamente notable, en construcción y decoración. Si alguien no conoce el patio de columnas, la biblioteca, los despachos, que no se lo pierda cuando vaya por allí. Agradecer al Gran Jefe, al adalid de la coral, al compañero y amigo Carlos Carnicer que nos acompañase en el ensayo, pues seguro que con la madrugada iba falto de sueño (como algún otro pero por la trasnochada) y en medio de aquel barullo era más que imposible echar una cabezada. Nos dio la primicia de que el Congreso del año que viene se iba casi seguro a Salamanca y de que a poco que pudiera meter cabeza, las corales tendrían algo que decir en la ocasión. Así sea, que la letra cantando entra. Si cada coral se hace cargo de las conclusiones de una ponencia, podemos salir en todos los telediarios y entrar en el número 2 (o cerca), en la lista de los 40 principales, que los de la operación triunfalísimo lo han hecho con menos. Tras ponernos de acuerdo (en lo esencial) en lo que serían las canciones en común, tuvimos una visita oficial al Palau de la Generalitat, donde nos recibió un vídeo en un precioso salón de arcos colgantes, que no es que hubiera tal especie de arma colgando de techos y paredes, sino que era como si se hubieran llevado las columnas de las arcadas a otra parte, para que se desplomase todo aquello encima nuestro en cualquier momento. El vídeo resultó mas instructor que instructivo, aunque yo no lo encontré tan panfletero como dicen algunos compañeros, pues nos enteramos de cosas nuevas de la historia de Cataluña que por lo general no se saben bien: que empezó como Barcino con cuatro piedras románicas pero estalló con un Rey que tuvieron que se llamó Yauma y otro que le decían Pere que inventaron las cortes y la democracia o algo así. La verdad es que tampoco pude prestar mucha atención, aguzando el oído a ver si oía los primeros crujidos del derrumbamiento para salir a escape, pero los que atendieron al tono, algún que otro detalle de los reinados y de la historia moderna que destacaba, encontraron grandes coincidencias de forma y fondo con las del cronista que le relató a Felipe lo sucedido a su Armada. Aquello aguantó y pudimos ver luego parte del Palacio, escalinata de mármol, arañas enormes (de las de alumbrar) y un Salón de Recepciones lleno de frescos (pinturas) con hechos históricos de aquella tierra. Allí no hubo vídeo sino actuación en vivo, pues tras unas palabras de bienvenida de la Institución y el Col-legi, danzantes ataviados con los trajes regionales de las diferentes comarcas (algunos preciosos), nos ofrecieron una bella y movida dansa y luego hicieron un baile muy popular allí al que llaman Sardana, que se baila en círculo, con las manos arriba, enlazadas unos con otros, haciendo punta tacón e izquierda derecha, derecha izquierda, al ritmo de la Coral del Colegio de Barcelona, que cantó una versión de L’Empordá como no la había oído nunca. Tras ello, el Sr. Conseller de Justicia nos ofreció un cava de excelente calidad y tratamos de nadar hacia cualquier restaurante poco inundado. La música la hicimos en el Saló de Cent de L’Ajuntament de Barcelona a las 20 h. No se porqué se llama así, pues el aforo es para mas de doscientos, sin contar con las sillas-sitiales de presidencia (sillería tallada, una maravilla) ni creo que tenga nada que ver con el céntimo, pues lo que se difundió desde allí fue la peseta. En cualquier caso un salón regio, hermoso y plácido, lleno a rebosar que resultó un marco perfecto y adecuado al evento que acogía. Nos tocó en cuarto lugar y les hicimos el Goodnight, una chispeante du-duá americana, el Sommarpsalm, hermosa balada sueca y el Songoro Cosongo, provocador y bailonguero, que según nos dijeron propios y extraños, fueron del mayor agrado del público, cosa que debió ser cierta al saber que hubo que atender a varias personas en Urgencies, por manos heridas de tanto aplaudir la actuación de Zaragoza. Cena ofrecida por el Colegio anfitrión en sus salones, a la que siguieron copas (de gañote) y cánticos hasta que se logró terminar con las primeras y consiguieron mandar al personal al Pati de Columnes, donde se había montado una discoteca virtual en tiempo real, en la que no se escatimaron decibelios y que fue adecuadamente apreciada por los sinmiedo. A la mañana siguiente tocó sol, con lo que la terraza del Puché nos dejó ver la mar serena, las grúas del puerto, las torres mellizas, la Sacrée... y salimos de dudas respecto a que en la terraza de un edificio próximo tenían plantados efectivamente tomates, judías, pimientos y otras matas de verdura no identificadas. Apañados y emprendedores si que son. A recoger, al centro y a la emblemática Santa María del Pi (no acudir al chiste fácil de la maruja del 3,1416 ni la de la media meada, pi en su lengua es pino y ya está). Cartel de no hay billetes. Las seis corales desbordaban la parte posterior del Altar Mayor de una iglesia de una sola nave de piedra, alta, esbelta, bella, iluminada con una impresionante roseta y estilizadas vidrieras que filtraban haces de rayos multicolores. De la una a las dos rebotaron por los muros el Canticorum, el Benedicat, el Kirie de Lotti (felizmente introito por la Coral de Zaragoza), El Senyor, el Ave Verum, el Sanctus y el Jesus Bleibet de Bach, el Aita Gurea, el Da Pacem de Franck y el acabose, el Alleluyah grande a gola lliure. Apabullante. Dicen que se vio a mucha gente levitar extasiada, entre aureolas de luz. Largos y estrechos abrazos de despedida en el atrio, firmes promesas de estar en el siguiente y ofrecimientos de ser y querer. No tenemos ningún mal recuerdo del encuentro de Barcelona, sino todo lo contrario. Así que hemos adquirido otra obligación, pero de esas que no pesan en el ánimo y no solo se firman alegremente, sino que está uno encantado de que llegue el día de pago para devolver de más.
Gracias a Domenech y Nati, que se olvidaron de casa por acompañarnos,
a los compañeros de Barcelona que tan amistosa y cariñosamente
nos han tratado y a su Junta de Gobierno y Degá, volcados en atenciones,
que han dedicado un gran esfuerzo y perdido mucho tiempo en organizar todo
aquello y ponerlo a nuestra disposición. Pérdida necesaria
por inevitable, pero no vana, que es la que produce amigos...mientras suena
la música.
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